martes, 20 de septiembre de 2016

De mudanza


Se acaba el verano


duro entrenamiento


Noche de sábado de mercado



Relax


Mi amigo Ji Vs dice:

Un regalo doble al que por fin metí mano. 
Una autobiografía con las únicas hazañas del día a día en la que una generación, aquellos que rondamos los 50 veremos reflejados muchos momentos. Muchos divertidos y otros trágicos, pero, acaso no es así la vida. Inicios a la sexualidad onanística y dramas familiares profundos, comparten espacio con viajes a la gloria y al abismo.
Una perspectiva más real de la famosa movida, a la que gracias a los dioses nunca se menciona. Momentos estelares de una época con personajes muy identificables.
De lectura rápida,amena, lanzando esos momentos como directos al recuerdo sacanado el moratón de una sonrisa
1964 Después de Cristo y antes de perder el autobús. Por Charlie Miralles.

martes, 9 de agosto de 2016

La dependienta de la Casa del Libro.



Reconozco que al entrar al Fnac, quizás por el calor, se me había olvidado el título del libro que quería comprar y, sin querer, estaba a punto de transformarme en el típico cliente que intenta explicar algo y, según avanza la conversación, se convierten en un pesado.
Me acerqué al único dependiente que, con gafas negras, estaba sentado delante del ordenador y, como era de esperar, intenté explicar, con mis mejores palabras, el contenido y la portada del libro. A cada palabra que soltaba mi boca, la cara del dependiente se arrugaba como si fuera una pelota de papel. Al terminar mi extraña sinopsis, el joven levanto los hombros y, por un instante, pensé que a éste le daba igual que le hubiera hablado de un libro o como si le hubiera informado que era del Ministerio de Sanidad y que habíamos averiguado que sus padres eran hermanos. Enfadado por no recordar el título y por haberme tropezado con un vago, puse rumbo a la Casa del libro. Al entrar, el aire acondicionado me refresco la cara y, con cierta parsimonia, rodeé las mesas de las novedades literarias en busca del puñetero libro.
Estaba dando vueltas sobre una mesa como si fuera un águila esperando una presa, cuando una voz femenina llamó mi atención.
- ¿Te puedo ayudar en algo? - dijo una atractiva chica.
Por unos segundos, intenté recordar el título como si estuviera en un examen delante del profesor porque no quería parecer un retrasado mental. Al cabo de unos interminables segundos, empecé al soltar un sermón sobre el libro, autores y el boxeo.
- No sé cuál es el libro pero acompáñame y te lo miro.- dijo la dependiente con una sonrisa de anuncio.
La acompañé hasta el ordenador mientras observaba cómo caminaba y , debo confesar, me alegré mucho que su puesto de trabajo estaba cerca porque ya quería comprarle más libros.
La dependienta empezó a buscar libros con referencia al boxeo y, sin dejar de mirar el ordenador, me hacía preguntas mientras su dedo índice señalaba portadas de libros que iban apareciendo en la pantalla de su ordenador. Los dos estábamos delante del ordenador como si fuéramos dos policías intentando identificar a delincuentes entre miles de fotos. A los pocos segundos, reconocí la portada y mi dedo índice se puso al lado del suyo.
La dependiente me informó que lo tenían, me acompañó hasta la estantería y me lo entregó.
- ¿Te puedo ayudar en algo más?.- volvió a preguntarme como si me hubiera visto por primera vez.
- Eres muy amable.-le contesté mientras, con vergüenza, miraba la portada del libro.
Le di las gracias y me fui hasta la puerta donde el aire de acondicionado me despidió y una ola de calor me abofeteó la cara al abrir la puerta.

jueves, 28 de julio de 2016

Es jueves y lo sabes


Tarde de cómics


De cocina

Toda la tarde leyendo el libro "Cocina con imaginación y sorprende a tus amigos". Después de ver mi plato, creo que no he entendido el libro o tengo que visitar a un especialista.

Al salir de casa


Valencia de noche


El pasado 23 de julio estuve de museos

Museos
Los museos municipales permanecerán abiertos desde las 20:00 hasta las 00:00 horas, incluso, algunos de ellos estarán abiertos hasta las dos de la madrugada. Los museos participantes son: el Fallero, IVAM, de Etnología, de Prehistoria, del Carmen, de los soldaditos de plomo, del Corpus, Muvim, de la Ciutat, de l'Amoina, de Almudín y de Historia. Así como la Lonja, la Fundación Bancaixa y la cripta de San Vicente Mártir.







viernes, 24 de junio de 2016

Un ataque de mosquito en una noche de verano

Era la tercera vez que pasaba por encima de mi oreja como si fuera un avión de caza y su zumbido era tan estruendo que llegué a pensar que tenía colgados unos altavoces en sus largas patas. En cada vuelo rasante su sonido se amplificaba como, con cierta mala leche, al pasar por mi oído, subiera el volumen. El reloj marcaba las cuatro de la mañana, cuando un nuevo ataque pasó por encima de mi cabeza. Estaba tan cansado que no me apetecía levantarme ni por la bulla del mosquito ni por una banda de encapuchados de albanos kosovares. Una vez más, se dejó caer en barrena para pasar por encima de mi cabeza y, a los pocos segundo, se hizo un silencio como si hubiera apagado, tácticamente, los altavoces y el motor. Una luz del patio que se filtraba por la persiana rieló una extra figura en la pared. Aún así, era imposible ver con nitidez. La oscuridad se mezcló con el silencio y, creí, notar sus largas patas en mi brazo izquierdo, cerré los ojos como si fuera un ciego maestro de kung fu; aguanté la respiración y lancé un golpe mortal que impactó en mi antebrazo. El golpe provocó una ola de calor que bajó desde el hombro hasta la mano como si fuera un termómetro. Estaba tan seguro de mi victoria que, con cierta ansiedad, empecé a palpar el brazo en busca de su diminuto cuerpo, pero un nuevo ataque pasó por encima de mi cara. Histérico, encendí la luz y lo busqué con los ojos enfurecidos por la rabia. Sabía que estaba cerca porque, nuevamente, escuché cómo había encendido, con cierta habilidad, los altavoces y había subido, con mala hostia, el volumen al máximo. Al girar la cabeza, lo visioné a los pies de la cama. No sé por qué había hecho una parada y estaba estático como si estuvieran cansado de tanto vuelo ruidoso. No parecía que se le había jodido ninguno de sus altavoces porque tenía la cabeza agachada y su aparato bucal parecía que estaba comiendo alguna sustancia de la sábana. Me quedé quieto y, una vez más, el maestro de kung fu invadió mi cuerpo. Esta vez no podía fallar porque la habitación estaba iluminada y podía ver a mi victima a los pies de la cama. Rápido como el vuelo de un águila, mi brazo impacto contra el colchón que, en cuestión de décimas de segundos, provocó una pequeña erupción de polvo. Dejé que la pelusa se dispersara en el aire, levanté la mano y ahí estaba el cuerpo ensangrentado del mosquito. No hacía falta ser forense para saber que el diminuto cuerpo había sido arrastrado con rabia porque un reguero de sangre indicaba la dirección del ataque como si fuera una iluminada pista de un aeropuerto. No me dio pena y sé que esta noche volverán atacarme sus colegas.
Una vez más, no podré dormir en una calurosa noche de verano..

jueves, 5 de mayo de 2016

Con Isabel García Regadera

Esta mañana, he tenido el placer de estar en Onda Madrid con la gran periodista Isabel García Regadera Hemos hablado del libro, de Delincuencia Sonora, de Sindicato del crimen y, por supuesto, de boxeo y Boxing Unitres.