

Cuando más trabajo teníamos era en verano porque era temporada de conciertos. En junio, fui con Sindicato del crimen a San Sebastián para que tocaran en una discoteca. Conduje la furgoneta hasta el local y descargamos el equipo para hacer la prueba de sonido antes de irnos a cenar. Con las barrigas llenas, volvimos a la discoteca y me quedé en la puerta para controlar el acceso y el cobro de las entradas. El público llegó escalonadamente y dio comienzo la actuación. El sonido se mezcló con una serie de gritos, tiros y olor a pólvora que provenían del otro lado de la calle. El dueño de la sala salió para ver qué pasaba y se quedó a mi lado.
—¿Qué son esos tiros? —pregunté.(...)". Fragmento de 1964 después de Cristo y antes de perder el autobús.

2 comentarios:
Que cara de bruto pones....jiji.
jajajjjaaja asesino
Publicar un comentario en la entrada